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JAF-Entrevista-

JAF-Entrevista-

Nota: Maxi Rivera

Foto: Carlos Costa (Tio Tom)

“La gente sabe lo que espera de mí, y yo nunca tengo que bajar el nivel”

Faltaba poco más de media hora para arrancar una de sus clásicas presentaciones en Mister Jones y el mítico Juan Antonio Ferreira (al que todos conocemos por JAF) se prestó de muy buena gana a conversar acerca de su presente. Me recibió en su camarín, muy relajado, junto a sus compañeros de banda que van y vienen ultimando detalles para que todo salga perfecto. Con un largo camino recorrido, este señor que le ha volado la peluca a varias generaciones siendo parte de RIFF y luego con su carrera solista, a sus cincuenta y nueve años está en carrera y en muy buena forma. Alejado de la industria discográfica, desde hace años tomó la decisión de financiar sus propios discos y venderlos en los shows, discos que además se pueden descargar desde su página web (www.pistas-candentes.com.ar.). No usa whatsapp y menos que menos algún tipo de red social. Además de tocar por todo el país, viene de protagonizar una exitosa gira junto a Adrián Barilari y está muy entusiasmado con Instinto, su nuevo disco que ya está a punto de salir.

“Acá estamos”, me dice, “hablando con mi manager cosas del turismo carretera de hace muchos años, y acá viene Pablito, nuestro Stage Manager”. Le pregunta si está todo okey, a lo que Pablito le dice que sí, que va llegando la gente al baile. Y claro, afuera llovía bastante, pero la gente respondió y el lugar está sold out.

¿Cómo andás hoy? ¿En qué estás laburando?

— Estoy en una etapa muy fuerte. Ayer a la tarde filmé una parte de un video que un tema que se llama Acelerador de metal, que integra un disco nuevo que se llama Instinto, esto va a salir muy pronto y en noviembre lo vamos a presentar en el teatro Premiere, algo que estoy muy contento de poder anunciar por primera vez como primicia y estamos muy contentos. Hoy a la tarde estuve en el estudio de grabación terminando el último tema del disco y estoy muy contento del sonido que tengo con mi banda, con Federico Benzoti en los teclados, Pablo Santos en el contrabajo eléctrico y Beto Topini en la batería. Hicimos esta grabación del último tema tal y como lo podrían haber hecho los Deep Purple, entrando en el estudio sin saber lo que íbamos a tocar y zapando cosas hasta que se armó el tema de punta a punta, y lo pasamos una, dos, tres y a la cuarta vez ya quedó conformado directamente con los arreglos. Dura cuatro minutos y es quizá el tema más fuerte del disco.

¿Podremos escuchar algo de eso hoy?

—No, hoy es un divertimento, vinimos acá a divertirnos y a pasarla bien en este boliche en el que hace ya nueve años que toco y estoy como en mi casa, me siento muy bien, me tratan de manera excelente, la onda coincide con nosotros en casi su totalidad, el bajista y el dueño del lugar son hinchas de independiente los dos, así que con eso te digo todo (risas). Estamos bien, el boliche está lleno, es una noche lluviosa con rayos y centellas y yo no lo puedo creer, hay que ser muy agradecido cuando sucede eso, así que quiero agradecer a todos mis fanáticos, es una cosa impresionante.

(Desde el principio de la nota el tipo habla sin trastabillar, con un tono de voz bien calmo y uniendo cada una de las palabras y de los conceptos sin ningún tipo de interrupción, como si estuviera conduciendo un programa de radio. Y mientras lo escucho hablar pienso en cualquier libro de José Saramago, donde los párrafos son bien largos y duran varias páginas mientras los únicos signos ortográficos que usa son el punto y la coma.)

Vos hace años que te venís manejando por tu cuenta, ¿qué diferencia encontrás entre trabajar de manera independiente como lo hacés ahora y con una discográfica como lo fue en los 90?

—Para muchos mayores será una obviedad, pero para aquellos que están en una situación de colegio secundario por ejemplo, habría que decir claramente… ¿independiente de qué? Yo laburé para una compañía multinacional que se encargaba de hacer un montón de cosas (prácticamente todo menos el arte) con respecto a un disco, entonces ellos me guiaban de alguna manera hasta que yo terminaba convencido de lo que hacía a nivel artístico. Después hacían todo ellos, armaban los discos, los imprimían los vendían y lo promocionaban. Entonces esto tuvo un fin y comencé a seguir con mi carrera tocando en lugares en vivo y produciendo mis propios discos de manera independiente, o sea, bancándomelos yo mismo. Esto lo estoy haciendo hace muchos años y es realmente muy laborioso, porque hay mucha guita para invertir en promociones y difusiones de las obras nuevas que aggiornan en el mejor de los casos al artista X, que en este caso vengo a ser yo. En este caso por ejemplo, continuo siendo independiente con respecto a compañías discográficas multinacionales pero estoy laburando con una empresa de representaciones artísticas y producción que se llama La nave de oseberg, que acaba de cambiar su nombre a Estudio 448, donde se nuclean un montón de actividades, entre ellas el manejo de todas las cosas concernientes a mi carrera. Estoy laburando con esta gente porque los conozco desde hace muchos años y reconozco un factor fundamental que yo tengo que poder tener para poder estar tranquilo y rendir al cien por ciento, y eso es “confianza”. Cuando el artista tiene confianza rinde más porque está desestresado, y entonces su energía va totalmente hacia el arte y levanta el punto. Y eso es lo que yo quiero en primer lugar. Y bueno, en este caso preparando un disco nuevo de manera independiente, pero lo vamos a presentar en la calle Corrientes y estoy muy copado con eso, muy contento y agradecido.

— ¿Qué balance hacés de tus shows con Barilari? ¿Ya terminaron?

—Bueno, en este caso hemos llegado a un punto donde levantamos la pata del acelerador porque hay muchas cosas para hacer de parte de los dos, porque él tiene por delante una enorme gira con Rata Blanca y nosotros tenemos la preparación de unos cuantos shows que tenemos por delante y sobre todo la gran presentación de este disco a mediados de noviembre.

—Te veo con muchas ganas, mucha expectativa…

—Y claro, ¿qué te parece? Es una oportunidad muy grande que tengo de presentar lo que estoy cocinando con los muchachos.

—A nivel musical ¿adónde apunta el disco?

—Tiene rock and roll, tiene baladas, como siempre he hecho, ¿no? Tiene blues, rhythm and blues, y mi hija participa en algunos coros.

— ¿Cómo ves a esta altura de tu carrera la actualidad del rock nacional?

— Y acá lo tenés, escuchá a este (de fondo, en el escenario de Mister Jones está sonando Julián Carranza). Hay muchos muchachos nuevos muy buenos que indudablemente podrían ocupar un lugar excelente de gran envergadura dentro de la escena de cualquier parte del mundo. Por ahí no es que pretendamos llenar el River Plate pero bueno… entre eso y el punto de tocar en un café concert haciendo covers tiene que haber un lugar para mí, hay que buscarlo y encontrarlo. Porque aunque haya muy poco talento, con eso y un poco de dedicación lográs un nivel mínimo que te permite ser profesional. ¿Por qué? Y por qué están las horas de estudio, la dedicación, conseguir un buen instrumento… Y no es que voy a ser como Stanley Clarke pero perfectamente me va a dar para que yo pueda tocar a la perfección en una banda estándar de café concert, donde yo cobro lo mismo que me dice el sindicato y llego a mi casa y pongo la plata arriba de la mesa. Y mantengo a mi familia tocando el instrumento que yo tengo que tocar en la banda, que es lo que a mí tanto me gusta. Soy medio durazno pero me rompí el ojete, estudié y acá estoy, mirá como toco. Ese nivel lo puede alcanzar cualquiera.

— ¿Cómo te llevás con el tema de que ahora la gente escucha la música por streaming y los discos se dejaron de vender?

—La verdad, hoy considero al disco como un souvenir que puedo vender al final de cada actuación y si toqué bien. Entonces, ahí cuando termino digo: loco, soy independiente y mis discos se consiguen solamente en los recitales como este. Muchísimas gracias por venir. Punto. Y al que le copa va y dice: ¿cuánto sale el disco? Y si lo puede garpar se lo lleva, él no lo necesita por el audio, porque en mi página yo les habilito el audio para que se lo puedan descargar y con sonido de primer nivel. Entonces cuando sale el disco, yo voy a tocar a tu barrio y vos garpaste una entrada y me viniste a ver y te rompí el cráneo en siete, entonces decís: dame el disco y quiero que me lo firmes porque me lo quiero llevar como un recuerdo de esta noche maravillosa. Y yo tengo que lograr eso. Si no logro eso, entrás en el segundo pelotón para abajo, y ahí te cuesta mucho. Porque yo tengo una gran cosa a favor que es que la gente me conoce, ya sabe lo que puede esperar, lo único que tengo que hacer es no bajar el nivel nunca. ¿Y cuál es el nivel? El máximo que pueda dar en cada momento.

—Como guitarrista, ¿sentís que te queda algo por lograr en lo musical?

—Sí, por supuesto. Hay algunos sonidos que a mí me gustaría lograr, sonidos que tienen los ZZ Top, los Deep Purple, los Zeppelin… o grandes audios que yo conozco, por ejemplo Hendrix o Pete Townsed con su SG, audios que a mí me han marcado. Siempre intento conseguirlos por todos los medios que tengo a mi disposición. En el 2002 estuve en Estados Unidos y conocí a un productor que me contó que había producido las guitarras de Jimmy Page para el disco que hicieron con David Coverdale. Page fue a Miami y le pusieron treinta y cinco amplificadores que él había pedido, y alguno que él trajo y se puso a probarlos hasta que grabó con una combinación de dos amplificadores. Y cuando tenés una oportunidad así… ¡Imaginate! Porque yo tengo pensado en mi sueño el caño blanco, que es el tema que yo compongo, y el audio que necesito para el caño blanco es este, ¿cómo lo logro? Necesito los instrumentos que corresponden. No sé, quiero un sonido como el de Roger Waters en The Wall, bueno, necesito un Fender Precision, que sea más o menos de esa época, y lo voy a poner en el amplificador que está acá, y necesito el ambiente que tenía. Y ahí ya depende de lo que yo toque, porque yo hago ¡tum! Y el audio es el mismo. Porque el compositor dice: voy hacia ese tema, y compuse ese tema, entonces el audio que yo necesito de estos instrumentos es de este tipo y tengo que ir a buscar las herramientas para lograr ese audio, no se puede lograr en el estudio con una máquina. Por ejemplo, Sebastián Manta, el ingeniero de sonido, me dice a mí: mirá que Martín Toledo me dijo de la posibilidad de pasar el audio que grabó Benzoti en un órgano Hammond por un equipo amplificador valvular Marshall y tomarlo de ahí. Y le digo, claro, se va a conseguir tomar el audio del Marshall pero eso no es lo importante, lo importante es que cuando grabe el organista, grabe con el amplificador porque entonces él va a tener una interacción con el equipo, porque a determinado volumen el equipo cobra vida. Y estás vos ahí y tocás distinto, loco. Tocás de tal manera que aparecen cosas y decís, ¡esto es magia! Y eso es un error de producción, porque ¡cómo carajo no te das cuenta! Entonces aquel que no conoce no diferencia entre tocar con un equipo de 50 vatios y uno de 500. No sabe las posibilidades auditivas que puede tener cuando toca su instrumento, porque no es solo la guitarra o el bajo, es el equipo también.

— ¿Y hoy qué equipo estás usando?

—Orange.

— ¿Y a nivel guitarras?

—Estoy usando varias cosas, hoy traje un Epiphone flying V corina que es tan berreta que en un momento se le cayeron las letras y quedó solamente Epi (risas). Y está muy linda, tiene mucha facha, y suena bien y afina y se banca una buena actuación, una buena cagada a palos de una hora y media sin tener que tocarle el clavijero. Es una guitarra que no vale mucha guita, creo que está hecha en Indonesia, pero es uno de los mejores niveles de Epiphone, como los micrófonos son berretas le puse unos Seymor Duncan que suenan de puta madre, no me jode con la afinación y listo, ya está.

“Bueno, loco, me voy a afinar” me dice y sin más lo dejo tranquilo. Detrás de la puerta del camarín, bajando las escaleras, hay un lugar colmado por sus fieles, gente que está esperando que este señor suba al escenario y como dice él, les parta el cráneo en

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La radio de Mr. Jones
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