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Majestades/Rolling Stones Tribute

Majestades/Rolling Stones Tribute

Nota: Nicolas Cuesta

Foto: Carlos Costa (Tio Tom)

“Que viva el rock and roll y que no se muera nunca”, fue la sentencia final de Mariano Hernandorena en la noche del viernes en Mr. Jones Blues Pub. En estos nuevos tiempos que vivimos, donde el rock parece estar disperso, como encontrando un nuevo lugar, no es en vano esta afirmación. La necesitamos.

La noche del viernes 22 de septiembre, los que estuvimos presentes pudimos vivir una fiesta del rock and roll que tanto nos gusta. Majestades es una banda que toca hace más de 10 años, amigos que confían en este género, y brindan tributo a uno de sus grandes exponentes: The Rolling Stones.

Ya habitués de la casa que los vuelve a recibir, Mariano se para al frente del escenario, Christian Ferraro afina su Telecaster y Nico “Lobo Stone” Berardi se acomoda tras los parches. Pero, en una noche que prometía sorpresas, aquí va la primera: Julian Carranza, tremendo guitarrista y amigo de la casa, se carga con el bajo. Ya de entrada, sabemos que vamos a vivir una noche especial.

Disparan Little Baby, el homenaje que los Stones hicieron en su álbum Stripped a uno de sus héroes, Willie Dixon. Estamos en la casa del blues y esto es un excelente arranque, una sorpresa. Como me diría Mariano después, a veces gustan de arrancar así, como entrando en clima, para luego explotar. Y les aseguro que fue tal cual.

Casi sin respiro, arremeten con una colección de clásicos: Dead Flowers, The Last Time y Let it Bleed, con la gente (que colmo el lugar) arengando a mas no poder. Bajamos un poco los decibeles, y como dijo Mariano, unos temas para las “señoritas presentes”: Wild Horses suena como lo que es, esa balada country ensoñadora con aires de profunda nostalgia. Y Angie, a pedido del público, pone el toque romántico a la noche. Y ahora sí, la primera sorpresa (segunda a decir verdad), Julian deja su lugar en el bajo para dar paso al primer invitado de la noche: el gran Pablo Memi.

Con gran humildad, Pablo, que hace solo unos días estaba tocando ante 25.000 personas en el Hipódromo de Palermo en el regreso de Ratones Paranoicos, le pone las cuatro cuerdas a un blues pantanoso de Slim Harpo, que los Stones grabaron en su primer disco de 1964: I’m a King Bee. Y Pablo ya no se descolgaría el bajo por el resto de la noche.

Siguieron: It’s All Over Now, Gimme Shelter (tremenda versión) y Jumpin’ Jack Flash. Y para ponerle aún más rock a la noche, el infaltable homenaje de Chuck Berry, el padre de todo esto, con Carol.

La banda se divertía, la pasaba bien: Mariano, con un carisma tremendo, no para de arengar al público y aporta su guitarra para que, junto a los excelentes punteos de Christian, formen ese entretejido, esa comunión a dos violas, que define estas canciones. En la batería, Nico aporta la sólida base en base a golpes poderosos y certeros, que junto al groove de Pablo Memi, hace que los temas tengan un vuelo, un frágil equilibrio, tan característico del sonido Stone.

Siguiente sorpresa: se sube al escenario el gran Carlos Gardellini, guitarra detonadora que acompaña a Willy Quiroga desde hace años. A tres guitarras, nada mejor que esa opera-blues, como la define el propio Keith Richards, Midnight Rambler. Con la armónica de Mariano se largan en el que quizás sea el punto más alto de la noche. Un versión poderosa, una explosión de blues rock, que detono la cabeza de todos los presentes.

Los clásicos que siguieron no hicieron más que poner a bailar a todo el mundo y que Mr. Jones se convierta en una fiesta total: Miss You, Brown Sugar y Satisfaction. Y quedaba un resto más: Mariano cedió su guitarra y Julian Carranza subio para ponerle toda su calidad a Sympathy for the Devil, con la gente pavoneándose a lo Jagger y haciendo que la fiesta tuviera un clímax total. Y el cierre fue perfecto, con otra gema blusera, The Spider and The Fly, que dejo sobre el ambiente la certeza que sin esta música, el rock and roll tampoco hubiese existido.

Extasiados, creo que todos los que estábamos presentes tuvimos la misma certeza: el rock and roll no morirá jamás. Mientras bandas como Majestades sigan rindiéndole tributo con tanta pasión, mientras encontremos lugares como Mr. Jones para disfrutarlo y pasar momentos de pleno disfrute; el rock and roll seguirá abriéndose camino. Y los que disfrutamos tanto esta música lo seguiremos, haciendo que esta llama, este sentimiento, este más vivo que nunca.

Written by

MrJones Live